22 de febrero de 2008

Refranes que son mentira I

MUERTO EL PERRO

la rabia me domina cantarina de verdades
todo lo impregna
los lugares que visto
los fluidos que gotean en el asfalto y en las sábanas

El niño en su cajita blanca

rabia que llama al niño para reírse del hombre
decorarlo con escupitajos y cuentos de hadas
que retuerce las arrugas y las convierte en lágrimas
contenida la rabia revienta corazones

El hombre impertérrito

la rabia me domina
me vence varias veces al día
la rabia me despelleja
me deja desnudo ante la escasa evidencia de mi cuerpo

El viejo con un vocabulario salado

11 de febrero de 2008

Escribirte en el aire

escribirte en el aire
cicatrices recatadas
ofrecerte bandejas de plata vacías
para condensar tu aliento
y poder cortarlo con un trazo
de mi dedo tembloroso

9 de febrero de 2008

Impresiones de un primer encuentro.

Porque sentir no debería ser un reto. No debería detenerse jamás esta líquida sucesión de palabras para extinguir el silencio recalcitrante.
Porque hay pequeños ventanales con dintel de medio punto regalando luz a las jacarandas mientras abajo suena el hilo invisible que rompe tu voz. Ya bajo.
Después vienen los pasos con pies de mármol, visita guiada por el propio rey, ojos nerviosos, oídos ávidos y dos mesitas que se van llenando de timbres y cerveza.
Tu cara, por fin tu cara. Tu casa, por fin tu casa. La historia se despereza de distancias y yo me quedo en silencio, todo miradas de par en par y electricidad en la palma de las manos.
“Hay que dejar salir lo viejo para que entre lo nuevo”
Jamás un tópico supo tan delicioso, disloco la mandíbula para dejarlo entrar. El paté que untas y me ofreces, matas a una anciana italiana delante de mí, sin tapujos, quemas aseos, te resumes, cojo el vaso y bebo, me relamo para quitar la espuma que me acaricia el labio superior.
“Hay que dejar salir lo viejo…
Te decides por el pomo de la rosa verde y hablas sobre espacios que cambian. Mastico con los párpados, hipnotizado, el giro de la arandela que desenroscas, colocas la flor nueva en la vitrina y se obra el milagro, estamos en otro salón, el nuevo salón que me regalas.
Me recuesto en el sofá pensando en mis palabras entrecortadas, en tus cejas tan expresivas, en mis piernas soldándose a las baldosas del suelo.
...para que entre lo nuevo”.
Apuramos el último sorbo, la mesa se queda llena de superstición y curiosidad, bajamos en silencio, de puntillas, nos abrazamos.
Mientras me alejo pienso en la calavera de tu pasillo y en como ya estoy en tu colección de personas. Doblo la esquina con el estúpido orgullo infantil de ser el más alto de todos.

Para Chema.

1 de febrero de 2008

Se agolpan

se agolpan los colores contra los cristales
suenan disparos
suenan camiones que orinan piedras y polvo
suenan rodillas ancianas bajo faldas plisadas

se agolpan manos frías alrededor de la taza
suenan escamas de buzos ahogados
suenan pozos ávidos de monedas
suenan aplausos de corazón en la palma de adoquines

piel franela desollada
despierto desnudo de realidad