26 de julio de 2009

Insectos XIII

Racimos de saltamontes diminutos me hipnotizan
cada mañana cuando salgo a regar los rosales.
Se agarran con fuerza a las espinas e ignoran
la maldad de mi índice curioso que los acaricia.

No sabía que los saltamontes nacen en verano.

Copias diminutas de sus padres pronto crecerán
hasta ser tan grandes como mis dedos
y abandonarán las espinas sin acordarse
de mis maternales cuidados de jardinero necio.

No sabía que los saltamontes nacen en verano.

Los veré huyendo del gato gordo y negro
que les persigue por el jardín y los trae a la cama
con las patas amputadas, ofrenda al jefe
que criaba sin saberlo juguetes para su subordinado.

En mi jardín, los saltamontes, sólo viven un verano.

18 de julio de 2009

Bajo tus cejas rapaces

Bajo tus cejas rapaces
ventanas afiladas,
boca con iris
y lengua desbocada.

Sobre tus pies agotados
de pisar mañanas funestas
se yerguen árboles de acero
desalmados de madera.

Contradicción de habitar
dos direcciones opuestas:
una que compone sueños
y otra que acicala afrentas.

10 de julio de 2009

Sí sólo permanecer detenido
aviva el deseo de precipitarse
hacia el frío hueco oculto
entre las imposiciones adulteradas;
tendré que permanecer
movido, inquieto e inquietante;
detenerme para abrevar ideas,
caminar a voz en grito
para no escuchar el peso de la tierra;
diluir el abrazo del ahora
en un dado de siete caras,
quedarme mejor solo conmigo
que sólo quedarme con nada.

8 de julio de 2009

Infinitivo

Amasar lo inmediato
para acabar siendo pan,
pan que devoran otros;
masa común de trigo y levadura.

Amasar lo evidente
para acotar las excusas,
para inventar religiones
maquilladas de yoes.

Desterrar la voz de la luna
que atrae los aullidos
arrinconados en la billetera,
desmenuzados en el almanaque.

Amasar posibilidades.
Un tiovivo para morir.
Huellas en lugares que no pisarás.
Certezas ocultando el arrojo.

Amasar una historia
con el mismo grano y la misma sangre,
con el mismo viento para la cometa.
Acabar tieso de indiferencia.

Desterrar el azar y la esperanza.
Dormir en una cama con tu nombre.
Esperar la muerte con ansia.
Acabar sin haber empezado.

Quejarse de no haber sido.
Andar sin posibilidad de avance.
Llorar sin tener motivo.
Huir del corazón pellizcado.

Doler esta sucesión de días.
Cargar con el hielo de la culpa.
Gemir por lo que no dejaste ser.
Acabar devorado por el espejo.

Comparar otros ojos con tu ceguera,
otras vidas con tu limbo.
Enloquecer asfixiado en tu pellejo
rumiando futuros improbables.

Amasar con manos estúpidas
mármol con textura de mantequilla.

Firmar sin leer la letra invisible.
Creer que mañana todo habrá acabado.

Sudar los problemas de otros.
Olvidar masticar las palabras.

Convertir el sueño en desvelo.
Luchar sin enemigo.

Arrastrar una vida a cuestas.

Cuesta más ser que haber sido.