17 de julio de 2010

Vías

Ahora sé por que de niño me gustaba jugar en las vías, profusión de piedras, excitación al levantarlas una a una sin saber que había debajo. He tenido que hacerme mayor y borroso para saber de la preferencia de lo bello por dormitar debajo de las piedras, como los escorpiones.

Pero soterraron la vía y tampoco, de no haber desaparecido, tendría ya mucho sentido jugar allí pues ninguno de esos niños que iba conmigo entonces hoy existe y porque olvidé como se juega.

Hoy sigo buscando lo bello, pero las rocas de ahora, tan pesadas, ya no quieren ser levantadas, ya no hay magia ni sorpresa, lo sencillo ha sido pervertido y todo se dobla y se carga de mente. Hoy instalado en la incoherencia de situarse en dos tiempos distintos: el hacer y el conocer.

De niño no podía evitar buscar, sin un objetivo claro, curiosidad desbordada y tardes enteras esquivando trenes, saludando rostros tras cristales, acuclillado, las rodillas obedientes trabajando sin ninguna queja.

De mayor sé lo que busco pero me doy cuenta de que mi cuerpo no conserva memoria de los movimientos necesarios. El cuerpo manifestándose bajo la batuta del crujir de rodillas.

13 de julio de 2010

Tríptico atragantado

DISPEPSIA

Una habitación conocida,
rutinas sin bicarbonato,
repite el ajo de los días
servidos en el mismo plato.

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Hay un hombre sin apetito comiendo de mi mano las sobras de otros hombres sobrealimentados.

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Por la boca come,
por la boca calla,
grita, suspira, habla,
roe, maldice y dispone
caretas, tretas y vapores
para ocultar sus palabras.