22 de septiembre de 2011

Mis dos matrimonios

Me casé engañado
con la torpe Remedios.

Aumentaron mis dolores
con el roce de sus besos.

La cambié por Angustias
para purgar con penitencia

esas ideas como olivos,
desaliñadas y siniestras.

Sonreía, botaban sus pechos.
No me enseñó a sufrir,

sólo pude follar y reír
angustiado y sin remedio.

Porque últimamente leo y escucho mucho a Sabina.