31 de diciembre de 2013

Conciencia

La conciencia cuesta más que una obra pública y como ésta a veces parece no tener función aparente. La conciencia se confunde con un estado de irritación y rabia que no es más que incomprensión, piezas alineándose, colocándose en su impreciso lugar adecuado.

La conciencia, interpretamos, es enemiga de la felicidad. Pero lo cierto que no es más que un paso adelante. Tras ese paso, cada vez que nos detenemos comprendemos mejor lo que nos rodea, lo relativo, la pérdida; comprendemos que es necesario adaptarse y para eso tenemos que sacudirnos el enfado y aceptar que casi nada depende de nosotros. Asumir que nuestras percepciones están mediatizadas pero debemos recuperarlas, que somos más importantes que lo que digan de nosotros, que lo que creamos que debamos ser para ellos, que debemos elegir a quién rendir cuentas: la elección más importante de nuestras vidas.

La conciencia es ese voluntario para una misión suicida. Si la abrazamos pronto nos damos cuenta de que algo ha cambiado y nos sentimos más sólidos, más seguros, más despiertos. Destierra el miedo y, aunque el camino es largo y jalonado de agujeros en el firme (el cinismo descontrolado, la ceguera, el conformismo y tantos otros), lo vuelve a hacer nuestro.

Pasamos la mayor parte de nuestras vidas huyendo de ella, preferimos lo envasado, lo que no tenemos que amasar con nuestras propias manos o cerebro. Yo mismo no hago más que entrar y salir, temer y envalentonarme. Pero si soy sincero conmigo, si dejo los oídos abiertos para el lenguaje camuflado de mi cuerpo, tengo que concluir que se está mejor caminando, construyendo, creando, simplificando.

Caminos y guillotinas, ese es mi deseo para el futuro. Que no os canséis de avanzar y que seáis justos al mandar lo accesorio al cadalso.

29 de diciembre de 2013

diminutillos

65.

Cosas con ocho patas que matan: arañas, marañas y mañanas.
Sin patas: pendientes y serpientes, asuntos que reptan.
Sin alma: la calma sin chicha del borrego penitente.

27 de diciembre de 2013

diminutillos

64.


No quiero palabras mesuradas,
eficaces, eficientes o efectivas.
Palabras con valor de cambio
que compensen o que midan.
Palabras con marca de agua
de apariencia sencilla.

No quiero comprar un mundo
con lo que digo
ni que me compres el cielo
que invento.

No quiero para este intento
oxidado rumor de calderilla.


21 de diciembre de 2013

Tipo Test

3. Subraye la opción correcta y recuerde, sólo una muerte es cierta, la propia:


  • Muerto de risa deprisa.
  • Muerte lenta y burocrática.
  • Muerte veloz y rostros circunspectos.
  • Muerte seria en situación absurda.
  • Muerte entre geranios.
  • Muerte de pena honda.
  • Muerte de pega.
  • Vida maquillada de muerte.
  • Rigor mortis cada mañana.
  • Muerte por descuido.
  • Muerte súbita o tie-break imposible de ganar.
  • Muerte absurda.
  • Muerte burda.
  • Muerte cerril.
  • Paquete básico: muerte sencilla.
  • Morir en fechas señaladas por joder.
  • Señalar el día de tu muerte.
  • Morir el último de la saga.
  • Segar sin recoger nada.
  • Irse a dormir tranquilo.
  • Despertar para afilar la hipocondría.
  • Morir con discreta complacencia,
  • Vívir hasta que termine el día.  
  • Una muerte corriente y moliente.
  • Muerte con tareas pendientes.
  • Muerte, cojones, muerte!

18 de diciembre de 2013

diminutillos

63.

No sé nada de formas.
No sé mirar ni decir.
No sé vivir sino escribo.

No sé bien estar aquí.
No sé más que irme de este ahora
al que nunca quise venir.

14 de diciembre de 2013

Tipo Test

2. Estás justo ahí donde fuisteis:



a) punto de fusión

b) punto de congelación

c) punto de fuga

d) punto y aparte

11 de diciembre de 2013

8 de diciembre de 2013

Dormir


Que las mañanas son largas si te despiertas temprano uno empieza a comprender más tarde. Como todos, yo viene a dormir mucho y a acostarme tarde. A no madrugar y a que esté el desayuno puesto por delante. Pero te das cuenta de repente, cuando la gente duerme y tú miras por la ventana hacia la hilera de coches aparcados, vestidos de escarcha, y no ves a nadie; te das cuenta de que el mundo comienza cada mañana y deja de angustiarte la tarea de montar tu esqueleto. Porque ya no tienes que vestirte con esos trajes tan repetidos y descubres que si vas a ser alguien serás este que se calienta las tripas con el café, que escribe alabanzas a su pijama y que en el fondo espera que hoy nadie salga a la calle, que sabe que el sol desvestirá a los coches y que hay asuntos inevitables.



Cuando las mañanas dejan de ser un castigo, cuando la existencia está llena de posibilidades. Y uno ordena sus huesos con una juguetona aleatoriedad. Las falanges son pestañas y el cráneo un trasero duro y pensante. La columna no sostiene nada y se puede elegir entre cuatro piernas o cuatro brazos. Los omóplatos platos de postre y las costillas ya no encierran ningún secreto ahora que se convierten en un secadero para la cecina de tus múltiples corazones.



Que las mañanas son largas ahora, porque llevo un tiempo que no duermo mucho. Que me acuesto cuando me muero y que algo me pincha y hace saltar el resorte y me dice “Ve a ver los coches, mira su traje de escarcha. Asómate a la ventana y recomponte”.



Ahora las mañanas ya no me hablan de listados, ni de omisiones. Ya no huelen a basura abierta. Este patrón de descanso holandés, con horas ganadas al mar, se ha convertido en una oportunidad de escuchar los ronquidos del otro, de atisbar la humanidad asomando el hocico a la calle, de poder ser el de ayer, el de mañana, el de pasado o el de hace mucho tiempo.



Desde que no duermo mucho he aprendido a imaginarme.

3 de diciembre de 2013

1 de diciembre de 2013

diminutillos

60.

anda
que no anda
muy seguro
de si llega
o si anda
que no puede
o si quiere siquiera
andar de luto
con estos pies
sin ningún paso
anda que no
anda y nada espera