30 de abril de 2014

diminutillos

91.

Por sus defectos muere el pez
y la boca su mayor muerte.
La ambición fuera del agua turbia
un error evidente, y dentro,
apenas una chispa a tientas.

Tienes todo un océano pesando
sobre tu intento de hoguera.

29 de abril de 2014

I want to belive


Y yo un apartamento en la playa no te jode
Una madre anónima. 

En mi parte alienígena.
En la boquilla que deja escapar el aire de mi parte alienada.


En las cosas reversibles:
vómitos, situaciones y calcetines.
En las cosas revisables:
las condenas, la presión de las ruedas y de las palabras.


Con todas mis fuerzas,
que el engaño cuesta levantarlo,
creer que esa cara es de cansancio,
que ese cansancio es de ir a algún lado
y no de empujar la rueda del molino.

Decir mañana un poco más cerca de lo que soy.
Y negar, claro, el derecho de tu cara y tu cuerpo para mentirme.


Belive en que engañar es mal menor necesario.
En tus adornos piadosos
que son como cebar hasta San Martín
esta omnívora esperanza.


I want to belive,
darlin,
que me entiendes cuando te hablo por señas
para decirte que te vayas a arbitrar otra angustia.


Pero sobre todo
creer
que con palabras
reales, inventadas o de Plutón
se puede recuperar la cordura
o dejarla ir;
que con esas justas palabras
queda zanjada la cuestión
y ya solo hay que sembrarla y abonarla,
invocar a la lluvia
y esperar
ese gran paso para la humanidad
que puede ser mañana o nunca;
ahora o mientras llega la comanda.
Esperar, ir tirando, ir creyendo,
ir queriendo.
Desear estar aún aquí cuando
ese pedrusco suelto de razón
entre furioso en la atmósfera
y extinga los dinosaurios.

25 de abril de 2014

diminutillos

89.

He mirado
en el silencio y en la calma,
en la soledad
y en todos mis infiernos conocidos,
en las estrellas recién descubiertas,
en las enaguas de las mujeres viejas,
en los bastones de sus maridos ajados.

He mirado
en los ejemplos trigonométricos,
en el llanto, la prepotencia, la desilusión
y la muerte;
en todos los lugares que visité.
He mirado incluso en el perchero.

Creo que pasaré sin abrigo
este último día de invierno.

22 de abril de 2014

Buenos lugares.

El silencio.
La calma.
La soledad.
Buenos lugares.
Los bares donde me inventé,
alacenas repletas de latas sin etiqueta.
La cama sin descanso,
el futuro
o el pasado y su pátina.
Las librerías melladas,
el hambre sin ansia,
el café y su órbita,
brazos y sexos;
incluso besos.
Papel de estraza,
papel de pared
para que la pared no caiga.
Fritos variados,
variadas las gentes y sus bocas;
tuercas, las mínimas
y finales siempre abiertos.
Estar cerca y oír risas,
música bien elegida, bien mezclada,
música indiscutible
y ese suspiro asesino del día.

Una cara parecida a esta,
con más barba y más canas,
una cara amable,
con predisposición al olvido,
con frente de arrugas planchadas;
despierta, dispuesta, desenredada.


20 de abril de 2014

Poética


A Fermín, que me hace moratones.
La poesía es buscar el pellizco.
Hacer fuego es quedarse al cisco,
comer y rebañar el plato.
Elegir la manera de morir.

La poesía es el cubo del pozo
que te baja por el miedo
y te saca justo las palabras
que la multitud necesita.

diminutillos

87.

Toda la vida en el segundo que antecede a la muerte.
Esa intensidad es lo único que quiero poseer.

18 de abril de 2014

16 de abril de 2014

Veo/Miro

Veo mordiscos en los latidos,
razones de peso lastrando los tobillos;
veo todo lo que no ha sido.
Fieras desdentadas, alientos sin descuento;
veo un hombre, veo cientos,
veo, porque ver lo que sucede
es lo único que me distrae
el hambre y esta muerte tan ciega
a como queremos seguir viendo.

Miro el silencio,
miro el fondo,
miro el estallido.
Miro la voz detrás del gesto.
Hablo, miento, dejo pasar los días,
me entretengo
y veo venir la ciénaga
que ablandará mis huesos.

14 de abril de 2014

diminutillos

84.

Tú, fuiste
tú con esa rotunda seguridad,
con tu indiscutible maestría;
tú, y yo abierto en canal
sangrando toda la fascinación
que entregué entonces
y ya nunca he vuelto a lucir.

Tú, que amándome mal,
como se ama a una cosa muerta,
me enseñaste a amar
y me diste este amor diminuto
capaz de poseer otros cuerpos.

Este amor torcido que duele.


12 de abril de 2014

diminutillos

83.

inventar todas las palabras
sin engañarme demasiado
soportar la realidad intermitente

por la noche caer derrotado
y no querer morir nunca más




10 de abril de 2014

diminutillos

82.

Tienes impuestos
que pagas cuando
y como te ordenan. 
 
Para qué la voz o la voluntad
si vivir es orbitar una derrota.

8 de abril de 2014

Un año muy bien aprovechado. Libros y literatura.

El día 3 de este mes fue el aniversario de un lugar especial: Birlibirloque, una librería de nuevo cuño que abrió con mucha ilusión sus puertas en la calle Amor de Dios de Sevilla. Un año ya y, como otros muchos que dicen lo mismo, tengo la sensación de que lleva al menos una década entre nosotros. Así de importante se ha hecho este espacio (muy lleno por otra parte) en tan poco tiempo.


Muchas son las virtudes que encontraréis en cuanto entréis, en cuanto piséis ese suelo metálico que Hay que tener valor porque queda muy bien pero tiene que coger mucha mugre. Pero dejemos aparcada a Marujeitor y hablemos más en serio. Se nota desde el primer momento que es una librería con personalidad y no sólo porque sea nueva y su decoración diáfana y luminosa la ayude a que pensemos eso. Para empezar no te agreden los habituales superventas y los carteles horteras con las caras de personajes y personajillos que dicen han escrito un libro. Birlibirloque es un sitio al que se va a encontrar historias que aunque pueden vender un montón, siempre son historias que cuentan algo, no chorradas, no meros productos, en Birlibirloque hay Literatura. Una librería que tiene una impresionante variedad en su catálogo en cuanto a títulos y editoriales, con su buena sección de cómics y una pequeña de objetos de regalo relacionados con el mundo de la literatura. También nos ofrece su no tan pequeña sección para los peques (aun me sigue produciendo un placer inmenso escuchar hablar a un niño de libros, con esa ilusión y sin el cinismo adulto; ese placer es algo habitual en Birlibirloque).

Pero para mí, lo que la ha convertido en librería de cabecera es su catálogo de poesía. Y es que a uno le dolía ya el corazón de entrar en cualquier otra librería y después de pasar un rato buscando tener que preguntar, Oye perdona, done tenéis la poesía, Pues mira allí. Y allí era siempre en las catacumbas húmedas, en estanterías construidas con huesos humanos, allí era el rincón más oscuro de la librería donde temblaban arrinconados de cualquier manera los poemarios de editoriales para mí tan reconocibles, esas que uso por su formato para detectar la presencia de ese animal molesto que es la poesía. Los colores de Renacimiento e Hiperión, el cartón de Lumen o el dorado de Tusquets. Esas editoriales siempre ocultas, en Birlibirloque las encuentras de frente, al fondo sí, pero de frente y bien visibles, con su cartelón de “Poesía” orgulloso encima de la estantería, para que todos lo vean. Estanterías vestidas de domingo, en plural: estanterías, varias, en proporción la sección más destacada del local. Imaginad a este pobre lector de poesía y juntador de versos patidifuso al ver ese descaro. Paraíso, ángeles, piernas flojas y sonrisa que me sube desde las tripas. Por fin, me dije por lo bajo y entonces lo supe, supe que volvería y volvería, una y otra vez.

Y por último el factor humano. El más importante. Almoraima y sus cosas. Siempre con esa sonrisa tan bien puesta, corriendo de aquí para allá cuando tiene la librería llena, tan amable, tan dispuesta a recomendar, a atenderte, tan librera. Una razón más y con mucho peso, cuántas más quieres... 

 
sí que ya sabéis, si no estoy en casa o en mis bares habituales y no os cojo el móvil, que será lo más normal, quizás esté allí, recordad, al fondo, bajo el cartel de “Poesía”.

Felicidades a Birlibirloque, muchas felicidades!

Nota: no quiero ser injusto, suele haber un chico también atendiendo, muy correcto también, pero con el que no he coincidido tanto.

6 de abril de 2014

5 de abril de 2014

diminutillos

80.

que sea mía cuando llegue 
como fue mi vida
que sea justa a la medida
que venga con calma
y le perdono lo de amarga
que sea sólo vida que termina

3 de abril de 2014

La persistencia de los bichos

Después de casi un año ahí están. Yo que creía que una mosca vivía apenas unos días. Apenas el tiempo justo para ponerse mondria de comer, el tiempo justo para molestar a todas las personas que pueda. Pero no, resulta que me levanto y la encuentro tomando un café en mi salón y leyendo el periódico, y se le ve cómoda, como si no fuera a marcharse nunca. Qué mosca más pesada!

Por las tardes llama a otros habitantes de su reino tan animal. No me importa que venga el saltamontes, pero no soporto a la chicharra o al grillo y la mantis me da miedo con su orgullo extraterrestre y su contoneo de prostituta peligrosa. Se me llena la casa, se me suben por las piernas y llegan hasta los dedos mientras escribo sobre otras cosas. Porque ellos no se enteran que existe una cosa que se llama futuro. Son unos parásitos, eso es, unos puñeteros parásitos.

Pero es que les he cogido cariño, al fin y al cabo me enseñaron a hablar y no quiero ser un desagradecido. Eso sí, le voy a decir al moscón que paguemos a medias el café, que ya se está pasando de listo.

Están tan vivos que Sergio Sancor de Libros y Literatura se los ha encontrado también en el camino y le han dicho cosas al oído y además después, no habiendo tenido suficiente, me ha preguntado sobre ellos y sobre otras cosas así en verso y en diverso.

Os dejo los enlaces a la reseña de Sergio y también a la entrevista que me hizo.


1 de abril de 2014

Ecuación


(a)
Menos mal
que el mal menor
es menos malo
que morir siendo nadie.
 
(b)
Conforme a lo acordado
agache usted la cerviz
y observe el bien común,
ese raro animal, enjaulado.
 
Note la agonía pecho adentro,
las palabras que nunca serán,
los disparos al aire viciado.
Observe, acate, llore y rabie...
 
Su mundo en mis manos,
su vida en mis labios,
su realidad hecha trizas,
su cuerpo por fin descansando.
 
(a)+(b)=
Un hombre cualquiera
asomado a una ventana estándar
ve una calle ordinaria repleta de desalmados.
Antes de bajar deja su esencia y sus armas
en un cajón y coge su miedo.
No quiere ser descubierto
y que alguien le note la pasión
en el gesto o rebosando de los bolsillos.
Disimula y aprieta el paso,
estruja la prisa y estrangula su suerte
mientras camina desde su asolado rincón
hasta la tienda de desempeño.