31 de enero de 2015

28 de enero de 2015

diminutillos

124.

Me he recuperado,
tropezando con el cuerpo y los huesos
apilados en el rincón de la casa derruida.

Restos de una distancia.
 
Me he recuperado
y ahora tiemblo, me toco y me miro...
Vuelvo a tener poco, vuelvo a ser mío. 

Vuelvo,
siempre vuelvo.

24 de enero de 2015

No se puede pero se intenta

no se puede igualar a los iguales
ni odiar a todos los hombres
a pesar de sus méritos
y sus impersonales posturas

no se puede pero se intenta

como tú cuando te levantas
de la mesa tan mal puesta
tan asimétrica
llena de comida insípida
y te dispones a inventar
un orden y unas palabras
fieles a esta pretensión
de apretujada conciencia

no se puede pero se intenta

como tú cuando no entiendes
como tú cuando no te ves claro
ni espectacular
desde el patio de butacas
repleto de vacíos que asienten
 
 

21 de enero de 2015

diminutillos

123.

El mundo de ventanas que no se abren a ningún paisaje.
El mundo de los hombres que no salen de la vereda.
El mundo de los círculos con aristas.

Este mundo mío
consentido y consensuado
donde solo se puede elegir la manera de ir oxidándose .

17 de enero de 2015

Pájaros














Los buitres comen cerezas y dátiles,
rechazan tu carne
por su marcado sabor a lágrima.

Los cuervos beben buen licor amargo
y de memoria recitan
toda tu vida antes de que te marches.

Las cigüeñas en los basureros nadan
como patos, sus vientres
surcando la basura de tu infancia.

Has sido todos los gorriones
asfixiados por la miga
húmeda de la brutal ignorancia.

Has sido urraca y grajo,
frío y avidez,
has sido un buen pajarraco.

Has sido uno de esos
pichones nacidos para el espeto y la red.
Avestruz que quiso ser pingüino,
Águila real
               mente tonta
que entra en la pajarería
a preguntar por su jaula.

14 de enero de 2015

diminutillos

122.

Padre se pudre.
Madre macera.
Errados hermanos
como historias viejas.

Solo la soledad abriga.
Solo la soledad solea.

Sentada en cuneta fértil,
con navaja afilada y honda
su pulso cálido me crea.


10 de enero de 2015

Mientras...

...desayuno en mi bar habitual.
 
Hago un listado de cosas que definen mi barrio. Una vez aplicadas las operaciones de simplificación correspondientes (quién no sabe que en los barrios las inmobiliarias son mudas como las haches y que si tenemos el mismo factor en el numerador y en el denominador no se simplifican pero sí nos fijamos menos), el listado quedó como sigue:

  1. Furgonetas y camiones:

  • La del butanero
  • La del panadero
  • Ambulancias
  • La del tapicero
  • La del pan bimbo
  • La que siempre está mal aparcada

  1. Pájaros y pajarracos:

  • Periquitos: liberados por sus dueños cuando se hartaron de ese chillido tan agradable que gastan. Son como tres gorriones pegados con fiso, darían perfectamente para un caldito.
  • Algo rapaz que tendrá un nombre y que observa desde el alero del edificio de enfrente.
  • Palomas con dedos amputados que dan pena y asco a la vez.
  • Aviones que vuelan demasiado bajo, tanto que un pasajero podría estirar el brazo y robarme la tostada.
  • La ausencia de gorriones

  1. Tiendas y un negocio:

  • La Lola
  • El Ramón
  • El Barbero-funcionario de correos
  • La de la primitiva
  • Su marido el sieso del estanco
  • La ferretería mala
  • La ferretería buena
  • El pescadero interesante que ha engordado desde que se casó pero yo se lo perdono
  • La cafetería que estaba antes de que existiera el barrio
  • La papelería donde hay más jeloukitis que papeles
  • La zapatería con la mujer de manos mágicas
  • Bares: innumerables, como en cualquier barrio
  • El colegio

  1. Ruidos que dejaron de ser molestos

  • Vecinos de bloque que podrían haber sido cantantes de ópera si supieran hablar
  • Los gritos de los chavales jugando al fútbol
  • Ese coche que pasa todas las noches ya de madrugadas y que suena como cuando echas un toldo oxidado
  • La campana que llama a los niños para que entren en clase y a mí a la actividad
  • El combate a muerte entre la peste que sale del husillo de la esquina y el aroma de la dama de noche. Los olores pueden hacer mucho ruido.

  1. La cervecería de abajo: sin subcategorías ni leches.

Este sería el esquema del barrio que habito. Cualquier variación de esta fumé de componentes definitorios me haría creer que he ido a vivir a Sebastopol. No sé por qué, creo que vuestros barrios tendrán listados parecidos, por vuestro bien.

***

Nota: Estos "Mientras" los empecé a escribir en el blog Papiroflexia Inversa. Para poder leer las entradas anteriores pertenecientes a esta categoría pincha aquí o allí. 

1 de enero de 2015

Propósito que no enmierda

Hay que dejar entrar lo nuevo y que salga lo viejo. Dejar entrar lo repetido y olvidar a los viejos... No, ya estamos con el cinismo. Pero me reconoceréis que si te paras un momento a analizar cómo y dónde vivimos, su “mihita” taquicardia te entra. El cinismo es como no ducharte en una semana: una costra protectora para que nadie se te acerque y te obligue a utilizar el corazón y el seso.

Para este año, para matar mi cinismo tengo que...

Enfadarme menos. Apuñalar más caras. Cazar un pato con las manos. No intertextualizar más de lo razonable, cumplir escrupulosamente la cuota de cosecha propia, no todo va a ser el papagayo y su grabadora. Vomitar antes de las bodas, ir bien purgado a los sitios es casi tan importante como el color de la pajarita. Vender de una vez mi alma ahora que está reformada, materiales de primera, suelos hidráulicos y ventanas ahumadas, cables nuevos, imposibles de cruzar; después de la reforma ya no la reconozco. Bailar un minué con un mandril. Ser muy sensato y que se me note. No equivocar las causas: dejar de flagelarme el ego la semana que no toca el reintegro en la Primitiva. Ir con mis roles de tapas y que paguen ellos. Gastar lo mismo en literatura que en multas. Comer más pasteles, desayunar los fritos de la cena, rebozar agua. Componer un mantra en verso; decir siempre, incluso cuando sea algo bueno. Pasar de lineas de salida, no llegar donde no me llaman o no me quieran. Manita de pintura a la nostalgia, que parezca que la estás estrenando. Volver a ver películas sin superhéroes. Atender a la metáfora sin diseccionarla. Dar de comer a las sanguijuelas la sangre que me sobra, la mala, la cosechera; la gran reserva, reservarla. No defender mi apariencia contra ataques infundados, contra sapiencias fundidas, contra fondos difuminados. No defender mis recovecos de intentos de alumbramiento. En general, no defenderme. Beber siempre más que ayer pero menos que maraña, siendo esto válido para las pasiones en general.

Enfadarme menos. Regalar la distancia justa aprovechando los cumpleaños. Dar buen material al niño que seré y alimento a los cocodrilos para que no se presenten en la puerta de casa.

No perdonar hasta que no me prometas que has encontrado trabajo en las antípodas.