30 de septiembre de 2015

Manos


Hay personas que tienen manos solo para aferrar, manos en lugar de ojos y de boca, manos en las manos y en las ideas, manos sin palmas hacia arriba. Garras para retener y depredar, engoladas zarpas, anzuelos cicateros.

Hay personas que no entienden y se niegan a sentir la pérdida, que no quieren dejar fluir el tiempo, que confunden la solidez con la podredumbre de la roca.

Hay personas mezquinas de ambiciosas manos que solo toman.

26 de septiembre de 2015

Otoño



La luz es bendición sin acoso
Las calles desbordan alivio
Las fieras pasean y pueden sonreír

Ser capaz de uno mismo
si eliminamos la tapia del nosotros
para dejar cadencia de animal al sol

El cuerpo y su pertinaz arritmia,
la mente olisqueando las afueras
y el sentir rico en matices
que se despereza y late

23 de septiembre de 2015

diminutillos


162. 

No pidas contenidos
No te coloques en el decorado
No empuñes complejos
No pongas cara de ciudadano
Vuelve después de cada insulto
Abraza todos los sentidos
Realiza todos los esfuerzos
Aúlla, gime, gruñe y ríe
Regresa a tu lado

19 de septiembre de 2015

Puntales




La inmovilidad de la víctima elevada a los altares de la habilidad social. Varias presas sobreviven a otra jornada de ignorancia y se reúnen en el bar a última hora del día para insultar a los desaparecidos. No perdonan su atrevimiento, que hayan asomado su miedo y su impaciencia; los condenan por haber abandonado el papel asignado. Se han dejado ver y eso los convierte en merecedores de su desgracia.

Cuando la euforia del alcohol se instala en las lenguas dispuestas a la ejecución, la conversación vira y se dirige hacia asuntos menos comprometedores. Todos presumen de sus artificios para surcar la superficialidad. Se instalan en un ocio neutro e inane que los calma porque no implica circundar como alimañas las desgracias de sus semejantes. Vivir es eso, criticar al que lo intenta, reforzar la pertenencia a la estupidez y apuntalar el falso techo de la propia habitación sin vistas.

16 de septiembre de 2015

diminutillos

161. 

aprendí a provocar al pensamiento
a reconocer mi ignorancia
a caminar por campos vacíos
con la promesa del hogar y el silencio
como garantía única para la existencia

12 de septiembre de 2015

diminutillos


160.

No pasa nada, todo ya está pasado
Las almas no pesan, se vaciaron
Asuntos que se aplazan
para que pueda el alma en picado
beber de la lámina fresca
y aplacar este día tan pesado

9 de septiembre de 2015

Uno menos en la pila...

Voces que susurran 
John Connolly
Traducido por Carlos Milla Soler
Tusquets Editores, 368 p.

¿Qué te ha pasado majo? Te encuentro más frío y más vengativo, Charlie. Vale, acepto que sufres menos y lo has conseguido sin pastillas; lo que me parece una tontería, pudiendo tomarlas vas tú y te haces el machito. Te noto más vehemente, como si ya no te gustaran los preámbulos, con lo que tú has sido. Pareces estar un pelín “jarto” de todo y algo más vulnerable. Charlie, no quería decírtelo, pero así es: te estás ablandando, perdiendo intensidad y por muy bien que te queden esas canas, no sé, no sé…

En esta nueva entrega de las andanzas de Charlie “Bird” Parker algo no acaba de cuadrar. Está presente el regusto habitual pero rebajado y ya se sabe que con garrafón uno también puede emborracharse, pero aguanta después la resaca. Los acontecimientos se precipitan demasiado y noto mucho “metraje” para tan poca chicha. Sigue estando el toque de los libros anteriores, ese no sé qué que me hizo pujar en internet por los calzoncillos sudados de Charlie. Pero me parece que las historias de este pavo han perdido el fuelle y el toque canalla.

Como punto positivo: en esta novela se desata lo sobrenatural. De hecho sin la amenaza del más allá (pero lejos de cojones) el libro quedaría un poco cojo, casi tanto como muchos de los soldados que regresan de Iraq y sobre los que orbita la trama de esta entrega. La imagen que da de esa guerra y sus consecuencias también es un punto que se marca el bueno de Connolly; tan exhaustivo como siempre, que además de hacernos ver las devastadoras consecuencias de cualquier conflicto armado, se despacha a gusto con la hipocresía gubernamental en el tratamiento ofrecido a los pobres soldaditos que acaban en Bagdad cuando podrían estar bebiendo birras en Ohio.

Si consideramos Voces que susurran como obra aislada pues tiene su aquel: es dinámica, hay acción de sobra (aunque menos que en entregas anteriores) y a los amantes de los bichos malhumorados de otra dimensión les encantará. Pero como eslabón de una cadena, esta novela parece una bonita y bien escrita cuesta abajo. Quizás sea normal, es complicado mantener el entusiasmo y la fascinación por un personaje al que ya tenemos muy visto. Pero no creo que sea solo eso, he notado cierta desgana a la hora de construir esta historia: Angel y Louis están de nuevo emborronados como en la entrega precedente, apenas sombras de lo que han sido en otras historias; se echan en falta más diálogos cargados de dinamita, falta un poco de orden en la trama y el final es precipitado y algo ñoño. Pero, qué queréis que os diga, Parker se hace mayor y espero que sea cierto eso de que bicho malo nunca muere y que en las entregas que quedan —que, como soy así de masoquista, voy a leer— el señor Charlie Parker se tome sus pastillas y recupere un poco de su “aje” perdido; sus lectores y acompañantes lo agradecerán: los unos no bostezarán y los otros no tendrán que admirar los empastes de los unos.

Yo no sé qué susurraran las voces del título, pero me las imagino tal que así:

—Has visto las ojeras que tiene er Charli, niña. Tiene más mala cara que los pollos del Simago.
—Calla, calla, que te lo iba a susurrar al oído el otro día pero al final me tuve que ir a la pelu a hacerme la permanente en los cuernos.
—Pues te han hecho una chapuza. Oye, y si le buscamos una novia que le dure…
—No sé, yo creo que esté ya está pitopáusico.
—Con lo guapo que era hace unos años, pero los dihustos no perdonan.
—No perdonan, no perdonan. ¡Qué sabia eres! No pareces ni del pueblo.
—¡Tú calla y vete a susurrar a otra parte!