31 de mayo de 2016

diminutillos





194.

¿Cuántas veces has plegado la verdad?
Llegado a un número de dobleces, desaparecen las
                                                                    versiones
y sólo queda cacareo en el laberinto

Uno menos en la pila...

Descubrimientos, servidumbres y una nueva reseña.

El que me conoce sabe que soy un poco 'bolivariano' en lo que se refiere a los intereses y las verdaderas intenciones de las grandes empresas. Tranquilos, no me voy a poner aquí, a estas horas y con estos pelos, a diseñar alegatos políticos. El que ha hablado un poco conmigo también sabe que soy defensor del poder de la voluntad, la independencia y la capacidad que tenemos todos de utilizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance para mejorar nuestro entorno y a nosotros mismos. Por eso soy valedor de los libros, porque te ponen en la línea de salida, en disposición de poder observar el mundo sin la pátina de lo establecido, te ayudan a criticar tus ideas previas y todo lo que damos por sabido.

Y todo este primer párrafo para qué, para justificar qué desliz... Pues veréis, en los últimos días he empezado a utilizar la red social para lectores empedernidos Goodreads. Se trata de una web que en su día compró Amazon (qué vivos son) y a la que había puesto la etiqueta de "mal menor o necesario". Hasta hace poco no la había usado, pero en cuanto me he puesto, he comprobado que es muy útil. Sirve para hacer un recuento de los libros que has leído, pero también para tener controlados todos los que están en mi biblioteca personal. El poder intercambiar conocimientos e impresiones sobre los libros con otros lectores, afines o no, también lo hace un lugar atractivo. Como os decía, hay que adaptar la herramienta, conseguir que no sea otro elemento distractor, utilizarla para algo que de verdad nos sea útil o nos satisfaga aunque no valga para nada. 

Pues en esas estoy, y de momento la experiencia es buena porque me está sirviendo para conectar este blog con mis trabajos y aficiones, con otros lugares en los que colaboro. En definitiva, me está ayudando en mi día a día lector y, creo, estoy consiguiendo que su uso me permita eliminar otras malas costumbres que tenía en la red. 

Como os dije en la entrada anterior dedicada a las reseñas que voy elaborando, he contratado a un mandril eficientísimo para que gestione el tránsito de mis opiniones librescas, para que tenga bien barridos los puentes entre las diferentes orillas en las que me siento a leer y comentar libros. Pues bien, Paco, que así me dijo el primate que se llamaba, ya está trabajando a pleno rendimiento y me pasa una pequeña nota que os reproduzco a continuación y que se refiere a la última reseña que he escrito para la web Libros Prohibidos sobre el libro de relatos Maldita mi ciudad. Os dejo con Paco (no me hago responsable de sus opiniones).

Maldita mi ciudad
Gema del Prado y Miguel Martín
Saco de Huesos (2016)

Buenos días, mi jefe, del que de momento no tengo queja, pero las tendré, ha tenido a bien leer esta obra escrita a cuatro manos. Se trata de una recopilación de relatos con tintes weird pero pasados por la modista que le hace los trajes de chulapa a Esperanza Aguirre. Parece ser que la calidad de los relatos es bastante irregular pero hay unos cuantos, sobre todo los agrupados hacia le final de la antología, que merecen ser leídos con detenimiento. 

Esta obra hará las delicias del seguidor impenitente de los horrores que acechan debajo de las tapas de las alcantarillas. Terrores y fantasías urbanas que no son más, y esto es una apreciación de alguien que pertenece a una especie afín pero más evolucionada, que el desplazamiento de la alienación que tenéis en lo alto los habitantes de esas grandes ciudades que tanto os gustan (cosa que no entiendo, ¡con lo bien que se vive en la sabana!).

Bueno os dejo con la reseña completa de mi empleador en la web Libros Prohibidos y yo me voy a desparasitar a la Pepi, una mandrila muy zalamera que me hace ojitos. Felices lecturas, humanos.

27 de mayo de 2016

diminutillos



193.

Resultó que el pan no era de nadie ni era gratis
Resultó que retornaron los ojos sin el vidrio
Resultó en las grietas del cartón y de la piedra
Resultó que la ira desveló su telón raído
Resultó sobre todo en los regazos y las manos ofrecidas
Resultó, se abrieron las carnes acorazadas
y se cerraron los aullidos de fondo
Resultó, por fin
resultó

24 de mayo de 2016

diminutillos

192.


detrás de la forma única
los finales que no fueron
los esfuerzos desviados
las ilusiones de bondad 
toda la belleza
                    desperdiciada


19 de mayo de 2016

Uno menos en la pila...

Los independientes. Agradecimientos y declaración de intenciones


No llevo ni un año colaborando con la web Libros Prohibidos, pero ya noto los efectos. Noto como mi querencia por la literatura independiente* ha aumentado —también mis conocimientos, pero no he venido aquí a hablar de lo listo que soy—. Desde que escribo reseñas en ese espacio un presentimiento se ha transformado en certeza: algo va a cambiar, algo debe cambiar, algo tenemos que hacer que cambie, en “lo de los libros”.

Si queremos un panorama literario más variado y en el que puedan darse a conocer voces nuevas, apostemos por lo independiente. Si queremos que a Belén Esteban se la lleve un perro en la boca y que en la boca del perro haya gérmenes con más perros en sus bocas de bacteria homicida, apostemos por lo independiente. Si queremos que el editor a una corbata pegado no sea una máquina que escupe libros, un tirano que impone sus obras a las librerías, apostemos por lo independiente.

Tampoco quiero decir que la industria librera, tal y como hoy la conocemos, haya que mandarla a freír espárragos trigueros. Pero sí hay que modificarla para que sea menos industria y más cultura. Juan Goytisolo dijo en una entrevista que para que él pudiera publicar su obra que nadie o casi nadie lee, tiene que existir el libro superventas. Estoy de acuerdo, pero es que hoy en día a cualquier cosa se le llama libro y cualquier manco mental se dice a sí mismo escritor. Ojo, que en esto que me ha dado por llamar “lo independiente” también hay auténticos buitres, fraudes a tutiplén y autores que harían mejor en dedicarse a comerse sus propias manos poseídas por el síndrome de no tengo abuela ni falta que me hace. En el fondo es algo sencillo, dar valor a lo que es bueno y tiene efectos positivos para todos y arrinconar lo mezquino, por ahí van los tiros.

Y todo esto para deciros que a partir de ahora quiero recuperar para el blog el formato antiguo de reseñas. Lo que en su momento llamé microreseñas y que no eran más que un intento desesperado por parecer un vago. Veréis, es que me cuesta la misma vida no enrollarme. Aunque esté escribiendo un guasar a mi madre para decirle que voy a comer el sábado, si me descuido me planto en las mil quinientas palabras y no es plan. Por eso, como en Libros Prohibidos sí que me dejan explayarme a mis anchas, a partir de hoy lo que haré será enlazaros las reseñas que allí publique con una somera explicación de qué va el libro en cuestión y qué me ha parecido.

De momento, si pincháis aquí, podréis conocer esta fonda en la que paro a menudo para hablar de libros y leer las reseñas que llevo publicadas.

Gracias por la atención, seguiremos informando.

***

*Literatura independiente: ese tipo de obra que según el fan medio de Dan Brown es probable que haya sido escrita por un mandril oligofrénico, con sarna y una almorrana con planetoides que la orbitan; pero que según sus defensores es el resquicio en el muro para autores poco conocidos y para lectores curiosos.
 

16 de mayo de 2016

Por eso*


Por eso los zombis
los runners
los cuñados
y los ciudadanos ejemplares
renunciaron al tiempo común
al saberse muertos

 
Por eso y porque amar era trabajoso
porque amar implicaba a otros
atenderlos
sustanciarlos
aproximarlos
invitarlos a destruir nuestro interés
 
Por eso el común denominador del hoy
es no querer a nadie
cerca
y la soledad funcional obsolescente

un electrodoméstico de parto
una caja fuerte para bocas de fraile
un laboratorio de distancias

Por eso los políticos 
los politizados
los apolíticos granujas
y los pedigüeños
renunciaron al otro y al mañana
al saberse servidos

Por eso hoy todos muertos
y los cementerios desbordados 
en las carreteras hacia la playa
en las carreteras en hora punta
en las carreteras parcheadas
en ese sistema circulatorio que vierte
nuestra sangre en fosas comunes

y los cementerios en todas partes
en los pechos y los puentes 
en las rebajas y las sienes 
en el ansia vestida de seda
en el contrato atornillado
en lo común el cáncer de lo siguiente

y los cementerios llenos de tiempo
y los muertos airados
y los aires con olor a vino agrio
y los vivos cada vez más muertos
y las gentes renunciando a ser gente
en su camino hacia el amor a medida
por el carril del tiempo desesperado

Por eso
porque alguien vistió el tiempo de angustia
y nos enseñó a gastarlo
nos convenció de que es mejor pesar que pasar
nos castigó si lo llenábamos de nosotros
por eso
por crédulos y cobardes
merecemos la muerte que nos labramos

***

*Nota: la primera estrofa de este poema está condenada, como la soledad que aparece en la tercera, a la obsolescencia programada. Los tópicos que recojo, esos personajes, estereotipos de usar y tirar, dentro de unos meses serán otros. Quizás el runner sea youtuber, el cuñado sea tronista o el zombi sea momia polioperada. También puede el lector poner en el lugar de los términos que uso los que prefiera. Pero ese "ciudadano ejemplar", construido con toneladas de obediencia y complacencia, ese existirá siempre, se arrimará siempre al fuego que más caliente y se vestirá con el traje que le garantice el camuflaje perfecto. Ese ciudadano, del que todos somos parte y del que todos tenemos algo, es el enemigo más aterrador que jamás enfrentaremos.

13 de mayo de 2016

Horario comercial insuficiente


Quiero más horas abierto porque nadie me compra
Porque nadie me quiere, ampliar el horario comercial

Nadie me quiere tan igual y experto
Nadie aprecia el valor añadido de mi nada
Nadie aprecia mi carne ni da un duro por esta normalidad acabada

Nadie compra, todos venden y aun así insisto en el escaparate
Exceso de oferta excesiva
Nadie demanda, nadie pide, nadie se fija 

Quiero más horas, que se retrase el cierre
no dormir hasta tener dueño
no tener que preocuparme más de asuntos gratuitos

Como la infancia o la muerte
Como la esencia o el significado
Como tener despejado el hogar y la hoguera
Como las tripas y sus advertencias

No tener que preocuparme más
hasta que lleguen las rebajas y mi precio no sea obstáculo
hasta que lleguen las devoluciones
hasta que otras versiones mejoradas
me obliguen a regalar toda mi miseria calle abajo

Por eso quiero más horas para estar expuesto
y no tener que pensar en una alternativa a este mercadeo
y no tener que ser hombre que no comprende
y no tener que ser algo distinto a mi apariencia

9 de mayo de 2016

Los tantos tontos



Aspiré a cima de decorado en picado
Aspiré el humo de las ideas manufacturadas
Aspiré alientos que me desalentaron
Aspiré a tanto que olvidé el aire y la poesía
Olvidé aspirar al lienzo callado
Olvide los misterios y estar vivo
Olvidé tener ganas de morir a la intemperie

A tanto que me tose el seso
A tanto que el motor bizquea
A tanto que ya no respiro fuera del fango
Aspiré a algo que no era mío ni era yo
Aspiré a ser uno de tantos tontos olvidados