30 de junio de 2016

Como el gato y el perro



El gato enseña a matar la ansiedad por ser amado
El hombre muestra la narrativa del engaño
El silencio su cara más fértil si te callas
y dicen que el perro educa en fidelidad

Mal dicho
es catedrático en suspicacia
de él aprenderás paciencia
o tolerancia
a comer con hambre
pero no fidelidad
porque el gato y el perro
el silencio y el hombre
sólo son fieles a sus pasiones

Quiero saber mirar
desaprender como el que despelleja una pared
contemplar
al hombre aprendiéndose sin memoria en silencio

Quiero apasionarme sin intermediarios
rodeado de animales incapaces para la mentira


28 de junio de 2016

diminutillos



198.

Que el tiempo lo simplifica todo
lo amarra a dos o tres mentiras
piadosas o descaradas
Que el tiempo no vuela ni se detiene
no es viscoso ni líquido
no es tu enemigo
Que el tiempo que te quede
sea fértil
aunque no dependa de ti tu tiempo
ni tu vida
ni tu muerte
Que el tiempo pase y no te quedes
Que el tiempo sea tiempo
y tú y yo breves
sencillos
siempre

23 de junio de 2016

diminutillos

197.

hombres que no serán hombres
niños que seguirán niños
otros que nunca serán otros 
versión zafia la humanidad a medias
el vosotros como el fango
y el ego inmaculado

21 de junio de 2016

Alumbra aquí

Alumbra aquí
espanta al apagón
han saltado los plomos
demasiados trastos enchufados
Alumbra aquí
a ver si entre los dos
encontramos un poco de oscuridad
ahora que lo cotidiano titila y espera
la sacudida del bullicio
Alumbra aquí
a ese hijo bastardo
a ese fruto de nuestro amor
del que renegaremos
en cuanto la tiranía de la luz 
nos obligue a ser de nuevo ejemplares
padres
Alumbra aquí
Ahora que tenemos un fondo adecuado
de balsámica negrura
Alumbra aquí
antes de que el resplandor nos descubra
maquinando su derrocamiento

16 de junio de 2016

diminutillos

196.

Si te apuras te consumes
Si te apuran te consumen
Que nadie llegue al fondo de tu esencia
si no es para contemplarla

14 de junio de 2016

Lectura




Leer te hace mejor persona. Estoy convencido, y no por razones científicas extraídas de esos experimentos chorras en los que se pone una alpargata a leer La Celestina y a los pocos días la astrosa babucha se transforma en un glamuroso zapato de tacón. La mejora no tiene que ver con lo externo, leer no te hace más alto, más guapo y, mucho menos, te garantiza una cuenta bancaria saneada (más bien al contrario); leer no da prestigio ni debe formar parte de ese lustre social en el que queremos enfundarnos para recubrir el rol que nos ha poseído hasta el tuétano. Leer nos mejora por el simple hecho de que requiere tiempo y concentración, porque mientras estamos entre las páginas de un libro, por fuerza, debemos abstraernos del entorno y, sí tenemos suerte, permanecer con todos nuestros sentidos en un mundo nuevo.

Este mundo que albergan los libros es más puro y más amable. Más puro porque por muy densa que sea una obra no contiene el enjambre de mosquitos zumbones en que se ha convertido nuestra vida cotidiana. No hay intereses, no hay afán doctrinario, no hay confusión. Bueno, para ser exacto, claro que los hay, pero ahí estamos nosotros para sacar conclusiones, con calma, interiorizando lo que hemos extraído de la lectura. Más amable porque no nos exige ser otra cosa que lectores, porque nos tiende la mano para ayudarnos a salir de la inercia del día a día, de esa amalgama de obligaciones, de la batalla por ser, por subsistir en una realidad en la que el reto debería ser la consistencia y no cómo conseguir que no nos reconozca ni la madre que nos parió.

Por eso nos hace mejores. No por los datos nuevos que podemos sacar a relucir en la barra del bar para impresionar a los amigotes, no por convertirnos en un hacha del Trivial Pursuit, no porque un libro sea capaz de cambiarnos la vida; sino porque gracias a él la vida se detiene y nos da la oportunidad de recuperar el mando, de dejar aflorar nuestra naturaleza calmada, esa que tiene que ver con lo que somos y no con lo que creemos que debemos ser.

Así que nada de datos científicos. Nada de que leer reduce el estrés o hace aumentar el vocabulario. Eso es incidental. Somos lo que experimentamos y nuestra experiencia cotidiana es fragmentaria, propia de gladiadores de tercera, un auténtico tostón que nos erosiona.

Leed, para salir del mundo. Leed para estar en casa. Leed para volver a reconoceros en los espejos. Porque si lo hacéis como si fuera otra medalla más en vuestro expediente de cenutrio ejemplar, sólo estaréis perdiendo un tiempo precioso que podríais emplear en utilizar a los demás o en pulir vuestra interpretación de esclavo exitoso. Matad a los mosquitos.

9 de junio de 2016

Si puedes pagar




Si puedes pagar tendrás:
verdades suizas multiusos
vida revestida con excusas
salidas que dan a la casilla de salida

Si puedes pagar
no necesitarás sentir ni estar despierto
tu muerte será única y distante
tu ego no será tuyo ni deberá ser restañado

Si puedes pagar
comerán de tu mano gorriones políglotas
beberán de tu sudor países subdesarrollados
tu voz sonará fuerte y será ignorada
 

Si puedes pagar
tu vida
será una oferta irrenunciable

3 de junio de 2016

Hay muchos poetas que no saben


Hay muchos poetas que no saben
que lo son
potenciales poetas
emparedados en ocio y batalla
empeñados en la ejemplaridad

del ser útil y obediente
Hay muchos poetas que no saben
que la poesía salva
que sólo una muerte los separa
de reconocerse pieza auténtica del misterio


Hay muchos poetas abortados
muchos perdidos en fechas idas
muchos poetas aún ocultos
tras la excusa de ganarse la vida
poetas ignorantes que rechazan su misión:
tan solo ser poetas
                                y estar vivos