21 de marzo de 2017

Le he cogido cariño a una piedra

Siempre he preferido la equidad
Al que reconoce pronto sus errores
y vuelve a cometerlos

en los matices de las faltas
hallo secretos y debilidades,
la grieta en la funcional muralla
del maniquí contemporáneo 

Siempre he preferido una mirada 
elegida que una trola electa 
por apabullante mayoría

en la parte trasera de una existencia,
donde todo está mejor desordenado,
lo justo pierde sentido, entre lo imperfecto
todo es posible y nadie es sobra

2 comentarios:

Moisés dijo...

La imperfección, que es uno de los atributos humanos, siempre ha tenido muy mala prensa. Pero cuando lo asumes en ti y lo aceptas en el resto del mundo, se abre un espacio luminoso en el que todo lo ves de distinta manera. Y aún así seguimos obsesionado con los maniquíes...

Por otro lado, cuidado con las piedras, porque te hace caer y caer.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Pues sí. El problema empieza a ser tal cuando nos creemos la mentira tomada del catálogo oficial. Cuando empezamos a tomar como objetivos esos tengo que ser así o asá porque es lo que la gente espera de mí. Entonces dejamos de esperarnos a nosotros mismos y perdemos la noción de que lo que no sabemos hacer o lo que se nos da peor no hace otra cosa que orientarnos hacia lo que nos entusiasma y sí se nos da bien.

Un abrazo y a charlar con las piedras...