30 de enero de 2017

diminutillos

231.

Como cometer un crimen
Como convocar un cuerpo
Como cocear un cráneo

Reconocer la palabra precisa

Como nada nunca escrita
Como silencio o costumbre
de ruido, como animal ajeno

nos percibe, se oculta y nos despista 

26 de enero de 2017

diminutillos

230.

La vida como
un escaparate
un telón
un marco incomparable

La vida cabe
en una memoria cualquiera

La vida:
matar la curiosidad 

La vida 
para ser vida, tan ecuánime 

La vida acaba 
asimilada a la realidad

un pasatiempo
una broma 
una cuestión soterrada:
¿Cómo vivir la vida?

23 de enero de 2017

diminutillos

229.

Te regalarán calendarios pero no tiempo.
Para que recuerdes 
los días partidos, añicos 
muchos añicos por delante. 

Te regalarán tirones en la manga
hasta que te desprendas de la piel 
y de la sucesión que no cupo jamás
en casillas tan bien dibujadas.

19 de enero de 2017

diminutillos

228.

mi primer muerto fue una monja
mi espera aún la primera
mi última revelación se veló
y aquí sigo, intentándolo
con unas fuerzas que no son mías
queriendo mejor y buscando
en otras caras lo que intuí entonces
en la sonrisa quieta de la sor

16 de enero de 2017

diminutillos


227.

Van a ir a por ti
aunque sea domingo
irán
y tú irás con ellos
vestidos de hoy
para arrebatarte el mañana

***

Van a ir a por ti
aunque sea =HOY()
irán
y tú irás con ellos
vestidos de hoy
para arrebatarte el mañana

Nota: dos versiones de un mismo poema, para demostrar que, cómo decía Cortázar, «la realidad se mezcla de forma sumamente no euclidiana». También supone una prueba de que en la poesía no todo cabe pero, oye, se puede intentar. Por último es una reivindicación de la gaseosa como material ideal para hacer ciencia. 

12 de enero de 2017

¿Cuándo se acaba el bosque?




Era inabarcable y era oscuro;
verde y perfumado.
Soy de esas personas que
perdieron a su árbol.
Era un mar fragante de niños
extraviados en su libertad.
Era de ámbar dulce y yesca y piñones.
Uno en especial, bajo el que iba a ser
algo más
que las revistas pegajosas
y la arena fría de luna,
que los cuerpos desgalichados
y la presunción de inocencia,
algo más que un futuro creído
a falta de verdad y conciencia.
Soy de esas personas que olvidan el árbol,
uno en el que podían buscarme y perderme,
que desdibujaba las cadenas que ya pesaban.
Era inabarcable y sincero, hablaba de oscuridad
con luz sobre mi carne.
Mi árbol sabía de mis traiciones
y mi marcha ordenada de asustada criatura.
Era el único lugar posible para la advertencia sincera:
la quebrada sentencia del que lo ha visto todo.
Soy persona de madera muerta
sin salitre ni hormigas ascendiendo,
soy un amasijo de camaleones, resina y verano.

Todo lo que después vino,
la distancia hasta la infancia y sus ramas:
estrategia para esquivar una poda.

9 de enero de 2017

El club de lectura de La Isla de Siltolá

Tercera sesión (22 de diciembre)

Pues ya tenemos la nariz, la intención, la obligación y todo lo que queramos añadir caminando por el año recién estrenado. Desde el club de lectura de La Isla de Siltolá el propósito no ha cambiado: queremos seguir leyendo, descubriendo obras y autores interesantes, redescubriendo a otros que teníamos algo olvidados; queremos seguir compartiendo lecturas con todo el que se quiera acercar a charlar de libros a nuestra reunión mensual. Por mi parte, como coordinador de la actividad, estaré atento a todo lo que pueda servir para que los encuentros sigan siendo amenos, dinámicos y tan ricos en ideas e interpretaciones como hasta ahora. Pero siempre se puede mejorar y desde el propio grupo han surgido algunas propuestas que atesoro y ya valoro cómo poner en práctica. Una que pretendo incluir en la próxima sesión es la de compartir recomendaciones lectoras. Por qué vamos a limitarnos a comentar solo el libro propuesto si podemos, como siempre entre todos, ampliar nuestras inquietudes llevando al grupo los libros que más nos han apasionado. Mi idea es dedicar unos minutos en cada reunión a este intercambio de recomendaciones, intentaré que no se trate sólo de acumular títulos en un listado y aportaré mis motivos para esa recomendación mensual. Por supuesto todo aquel que quiera podrá sugerir sus imprescindibles que iré recogiendo aquí para reflejar la variedad de gustos y evidenciar que la literatura es gozosamente inabarcable.

Una vez puestos al día de las cuestiones de intendencia y suministros voy a comentar las impresiones que en el club despertó la obra propuesta para el mes pasado: Canadá de Richard Ford, editada por Anagrama.

Este autor era una apuesta personal, un placer confesable que quería llevar al grupo; y parece que tuvo aceptación, que la lectura, en términos generales, gustó y convenció. No todos los libros que leeremos han sido seleccionados de entre mis lecturas satisfactorias (también tuvimos tiempo para intercambiar experiencias sobre los métodos que cada uno utilizamos para elegir las obras que leemos), algunos han sido recomendaciones y otros un salto al vacío, pero Canadá es la última novela de una de esas cadenas lectoras que todos solemos seguir. Esta comenzó con la lectura de los relatos de Carver, siguió con Auster, pasó por Cheever y terminó en la obra de Richard Ford.

Parece que la voz narrativa, hábil y contenida, que vertebra esta novela fronteriza (porque se desarrolla en una frontera geográfica, moral y sentimental), caló en todo el grupo. El narrador, que mezcla la voz en primera persona del adolescente protagonista con la del mismo personaje ya adulto que recuerda los acontecimientos que se despliegan en el libro, también se llevó el aprobado general.

La opinión preponderante respecto al tema capital de la obra fue que la redención, la (auto)salvación de Dell, protagonista absoluto, es el argumento principal, el que tiene más peso. También se habló largo y tendido del desarrollo de los personajes, de la profundidad con la que el narrador nos va desvelando sus psicologías, y de cómo lo hace con una contención y sutileza admirables. A nadie pareció chirriar, al menos no hasta el punto de estropearle la lectura, la decisión del autor de narrar de forma, llamémosle así, inductiva, desvelando el todo para después concentrarse en el camino hacia esos desenlaces que nos aporta ya desde la primera línea de la novela. Concluimos que la habilidad de Ford para mantener el interés y la tensión a pesar de que ya sabemos lo que va a pasar es más un mérito que un aspecto negativo.

En definitiva, el «novelón» del mes de diciembre dejó buen sabor de boca. Veremos qué pasa con la lectura que comentaremos el próximo día 26 (recordad que las reuniones son siempre el último jueves de cada mes). Nos espera La soledad del corredor de fondo, escrita por Allan Sillitoe y editada por Impedimenta. Estoy deseando saber si los lectores del club han digerido la rabia que salta de las páginas de la obra, la mala leche y, por momentos, la arrogancia de un personaje que creo que dará pie a reacciones encontradas. Ya sabes, sí te ha gustado lo que has leído, te esperamos en la librería La Isla de Siltolá.

Felices lecturas compartidas.

diminutillos

226.

Cuando fallen las palabras

Cuando no sepan decir
esos mantras excluyentes
despertaremos en mitad de nuestro sueño

Cuando la charla vana ya no nos distraiga
tendremos que gestionar la potencia del silencio 

Cuando dejen de ser la frontera 
nos veremos más cerca y más difusos

Cuando fallen las palabras
estaré encantado de desaparecernos

5 de enero de 2017

Cuento del corazón asomado al precipicio

Lo que nadie nos cuenta de los espejos
Lo que nadie nos cuenta del éxito

Ese silencio cómplice entre los desplazados
que cambian idolatrías en los mercadillos

Lo que nadie nos cuenta del pastel desmigajado
Ese reparto de hambre y algarabía 

Lo que no vemos en los rasguños propios 
Nuestro trofeo deforme y la derrota siempre ajena

Lo que nadie quiere saber de la guerra en los ojos
del desposeido. "Qué no sea yo, por favor"

Esa placidez como una balsa sobre la sangre 

Ande yo caliente pero ignorante:
lo que cruje no es la grava 
lo que ves no es horizonte
lo que deseas no es real

Lo que nadie nos cuenta sobre la intuición
impertinente, inoportuna, inalcanzable...

Esa agónica respiración del cuerpo que espera 
trenes en vías muertas

Lo que nadie nos cuenta y a todos nos roe 

Eso que nos iguala en la miseria 
llegar a duras penas al abismo
y recordar el valor sobre la mesilla
los pies congelados y el rumor de las rocas 
sin agua llamándonos en vano

Lo que nadie nos advirtió sobre llegar sin haber existido
a ese límite que las puntas de nuestro corazón conocen

2 de enero de 2017

diminutillos

225.

Hay que ir bien pertrechados de silencio
una escalera de mano para subir a lo invisible
una pala para descender a lo deshecho
un libro encriptado de recetas caseras para todas las mentes

Hay que elegir con sabiduría la impedimenta
porque parece que mañana habrá guerra
otra batalla que no depende de nosotros
otra oportunidad de retrasarnos

Un cubo para recoger hogueras que aplaquen lo corriente
una cabeza hueca y permeable que llenar todos los días

Hay que ir bien pertrechados de silencio
porque después del café todo tenderá a repetirse